La vida es una permanente encrucijada. A cada momento nos encontramos con decisiones y caminos que tenemos que tomar, cuyo resultado dependerá de nuestra sabia percepción.

Hay personas que se han casado apresuradamente y viven años de infelicidad y amargura. Otros pueden hacer un “buen negocio” y convertirse en una gran pérdida. Puedes decidir estudiar una carrera universitaria con expectativa y terminar en una gran frustración académica. Los males presente son resultado de decisiones erradas. Lamentablemente algunas decisiones son irreversibles y no las podemos cambiar. Las decisiones que hacemos dejan marcas que nunca se borran.

Jesús usa dos imágenes muy sencillas y comunes. Una puerta para entrar y un camino para seguir. Pero la imagen se complica cuando el Señor advierte que hay dos caminos y dos puertas. ¿Cómo saber cuál es el correcto?  La puerta es una línea de separación. Estas adentro o estas afuera. Habla de separación. La puerta es Jesucristo y al entrar por ella queda establecido en qué posición estas. El camino habla de un proceso de dirección. La dirección habla de pautas, valores y obediencia. Mucha gente entra por la puerta y se quedan allí. No avanzan en la vida espiritual por el camino que Dios ha preparado para ellos. Estas personas dicen: “Soy salvo y voy al cielo”. Pero son personas que no saben lo que es la vida profunda, la oración triunfante y la victoria cotidiana en la fe.

Saber enfrentar la vida y tomar sabias decisiones es la clave para una vida feliz y segura. Tomaste la decisión de entrar por la puerta que es Cristo, toma la decisión de seguir su camino hacia la plenitud de una vida espiritual abundante. La gran sorpresa cuando lleguemos al cielo, a la Presencia de Dios, son las grandes cosas que Dios tenía para mí, sí hubiera decidido correctamente hacer su voluntad y las pequeñas cosas que tuve por decidir hacer mí voluntad.

Dios tiene un camino para ti. Decide HOY que PUERTA  Y QUE CAMINO vas a seguir.

Pastor Luis O. De León

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