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Bienvenidos a La Alianza Fajardo

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Le damos la bienvenida a nuestra página donde podrás conocer más acerca de La Alianza Cristiana y Misionera de Fajardo.  Entérate de todas nuestras actividades en nuestra página de Facebook para que puedas participar y que no te pierdas ninguna de ellas. Conoce cada uno de nuestros ministerios y ven, forma parte de nosotros. No olvides dejar tu comentario o contáctanos.

Que Dios te Bendiga!!!

 

Bendiciones, no explicaciones

Con Dios no podemos discutir ni tampoco argumentar. Nunca entenderíamos sus explicaciones  o sus razones. Y si por casualidad Dios nos daría alguna explicación la cuestionaríamos y tampoco estaríamos conformes. Él hace algo mejor. Algo que solo Dios puede hacer; simplemente nos bendice, o nos colma de promesas.

Nunca le dio explicaciones a Abraham, pero lo llenó de promesas asombrosas y conmovedoras. Nunca explicó a David el porqué su vida sería como fue, pero lo inundó de bendiciones. Hebreos 11 es una sorprendente galería de hombres y mujeres que vivieron vidas inexplicables e irrazonables, pero fueron hombres llenos de fe y de milagros dados por Dios.

Repetidas veces voy al Señor y le pregunto: ¿Por qué…? Y nunca me ha contestado, simplemente me ha bendecido, guiado, acompañado y finalmente la respuesta vino por el camino inesperado y de la manera nunca imaginada.

Puede ser que Dios no explique tu dolor pero te bendecirá EN EL DOLOR. Tal vez no te dé la razón de tus tribulaciones, pero te rodeará  de PROMESAS DE AMOR Y MISERICORDIA.

No te preocupes si Dios no te contesta a tu manera. Él te responderá a Su manera. No dará explicaciones, te dará bendiciones.

Tomado del libro Un Corazón Pastoral  del Dr. Carmelo B. Terranova

“Son un daño para la sociedad” dicen autoridades chinas sobre cristianos

En China, la persecución cristiana va en aumento ya que las autoridades del país han declarado a los seguidores de Cristo como “un daño enorme a la sociedad”. La comunidad cristiana representa en la actualidad “un peligro” para el gobierno comunista que rige al país, pues estarían promoviendo la libertad religiosa; el Partido Comunista de China ha alentado a sus seguidores a “mantener sus puntos de vista correctos y evitar ser perseguidos por las ideologías religiosas”.

En un seminario realizado para los militantes de este partido, se les enseñó cómo evitar que la religión – en este caso los cristianos- puedan hacerle cambiar de parecer, este evento llevó por nombre “El enorme daño del Cristianismo en la seguridad de China”, en el cual no solo tuvieron oportunidad de asistir tanto los seguidores del comunismo como personas no vinculadas a la política dentro de la localidad de Henan, que cuenta con 94 millones de personas. El gobierno chino a menudo ve a las religiones, incluido el cristianismo, como intentos extranjeros de socavar su gobierno, aunque no haya base probatoria para tal afirmación. Como resultado, a menudo intentan reprimir a los seguidores religiosos, y prohíben abiertamente a los miembros del Partido Comunista practicar una religión», dice la organización sobre persecución cristiana China Aid. Todo este tipo de actividades que fomentan el odio y desprecio por los cristianos fue patrocinado y apoyado por una iglesia católica, “China teme que el número de cristianos chinos supera el número de miembros del grupo y representa una amenaza para su dictadura de un solo partido”, informó un integrante de China Aid.

Además, en otra localidad de China llamada Shangqiu, las autoridades están exigiendo a las iglesias que cambien sus sermones, incluyendo frases y textos de la Biblia que haga referencia a “Dios como creador de todas las cosas”, por lo que todos son sometidos a revisiones para que les aprueben qué mensajes deberán predicar, ya que la palabra debe sufrir adaptaciones chinas.

Carmen Peterson, Directora de Misiones

El perfil de una madre cristiana

Aunque no resulta fácil aglomerar en cuatro puntos  los valores que hacen a las madres únicas e irremplazables, resaltamos los siguientes:

Una madre es comprensión: sus palabras calman, sus caricias sanan y sus besos reconfortan. Nadie conoce mejor a sus hijos que su propia madre; ella tiene la capacidad de entender los distintos factores que influyen en su estado de ánimo y comportamiento. El alto nivel de percepción de una madre, desarrollado por ese fuerte vínculo que hay con el hijo, la hace, en definitiva, la portadora por excelencia del valor de la comprensión.

Una madre es responsabilidad: una madre vela por el bienestar de sus hijos y de su hogar cueste lo que le cueste, asume su rol con entereza, cumple con sus deberes y reconoce la gran responsabilidad que se le ha sido asignada al consignarle la crianza de unos seres humanos para hacer de ellos, maravillosas criaturas.

Una madre es paciencia: paciente ante las situaciones arduas e ineludibles de la vida, paciente ante los conflictos naturales que se presentan en el núcleo familiar, paciente ante las incansables enseñanzas para hacer de sus hijos personas íntegras y valerosas: obra que realizará sin tregua durante años y que tal vez nunca verá terminada. Una Madre vive la paciencia en grado excelso.

Una madre es amor: el amor a los hijos es único y particular, perpetuo, transparente, carente de egoísmo y de ambición personal. Por este amor la madre desafía hasta sus propias capacidades y realiza actos verdaderamente increíbles para proteger o beneficiar a los hijos.

Al mirar la raíz de cada uno de los anteriores, el centro donde estos convergen, es el amor. Porque amor no significa sacrificio sino donación, no significa rencor sino perdón, no significa egoísmo sino tolerancia, amor es… MADRE.

Proverbios 1:8 «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre.

Tributo a las madres que envían a sus hijos a las misiones

Un cambio sísmico ocurre en el corazón de una madre cuyo hijo siente el llamado de Dios a ser misionero. El anuncio de esta decisión crea un desplazamiento de las emociones. Los pensamientos de estar a miles de kilómetros de distancia traen a la existencia repentina grandes brechas entre el dolor y la afectación; entre sentimientos de amor intenso y pérdida profunda; entre la aprehensión de lo que está por delante y la anticipación de lo que Dios hará.

Una madre de un misionero es invaluable para el movimiento del reino de Dios. Su nombre puede que nunca se conozca, pero ella ha probado la amarga dulzura del sacrificio requerido para dar a conocer su nombre.

Una madre de un misionero medita en su corazón esos últimos momentos en el aeropuerto, registrando el intercambio de abrazos y miradas interminables de “esto es todo”. Ella sabe que ninguna foto puede resumir la profunda emoción no expresada en dejar ir a su hijo, y a menudo, a sus nietos.

Una madre de un misionero mantiene a sus hijos firmemente en su corazón y sueltos en sus manos. Ella ha criado a su hijo para obedecer a Dios, sin saber que la obediencia radical alejaría a su hijo.

Una madre de un misionero se extiende a las emociones de una aprehensión orgullosa y el apoyo ansioso. Ella mantiene el equilibrio ferozmente aferrado a una confianza en el llamado de su hijo y la certeza de la soberanía de Dios.

Una madre de un misionero intenta reconciliar la tensión interior que siente, deseando orar para que Dios envíe a su hijo a casa, pero sabiendo que ella necesita orar para que Dios le dé resistencia a su hijo para quedarse.

Una madre de un misionero vive en la extenuante realidad de que la voluntad de Dios no siempre es igual a la seguridad. Ella entiende que enviar a su hijo a lo desconocido no es un viaje espiritual romántico, sino una batalla cotidiana con las fuerzas de la oscuridad y la luz.

Una madre de un misionero llega a la oficina de correos para enviar encantos y bienestares desde el hogar a su hijo, que está recorriendo caminos en todo el mundo.

Una madre de un misionero sabe los costos de la rendición para participar en la misión de Dios. En la oración, ella lleva el peso de la Gran Comisión, ya que su hijo lleva su nombre a aquellos que nunca han escuchado.

Una madre de un misionero atesora las sinceras palabras de otros que le dicen: “Estoy orando por tu hijo”.

No importa cómo haya llegado la madre de un misionero en este viaje, todos los caminos exigen la misma realidad rigurosa. Mientras su hijo aprende a vivir en una nueva cultura, debe aprender a atravesar este nuevo paisaje en su corazón. Ella puede estar segura de que este camino que ahora camina es parte de una narración eterna y grandiosa de Dios usando personas como vasijas para dar a conocer su nombre en toda la tierra. Su historia es parte de la misión de Dios.

Carmen Peterson

Directora de Misiones

Buscando para hallar

Este título despierta mucha curiosidad e interrogantes. ¿Acaso quien está buscando, no tiene como finalidad encontrar? Nadie calcula, planifica y labora en la búsqueda de una satisfacción personal, simplemente por hacerlo, aunque no encuentre absolutamente nada. Esto no tiene sentido. El que busca el amor, espera encontrarlo, el que busca la felicidad espera hallarla, el que busca una oportunidad para ascensos espera alcanzarlos.

En la vida cristiana también ocurre igual. Oramos, ayunamos, venimos a la iglesia y muchas veces en esa búsqueda de Dios, aparentemente, no hallamos lo que buscamos. Pero muchas veces el problema no consiste en buscar y encontrar. La motivación del corazón es más importante que lo que queremos encontrar en nuestra búsqueda.

Hay personas que llegan a nuestras iglesias buscando una solución rápida para sus problemas de salud, problemas matrimoniales, crisis laborales. Una vez resueltas estas “emergencias” entonces nos olvidamos de Dios y seguimos nuestro rumbo hasta que en el horizonte de la vida aparezca una nueva crisis y repetimos el ciclo. Si usted no está bien con Dios, no podrá pedir, no podrá buscar y no podrá llamar.

¿Cómo buscar para hallar? ¿Cómo encontrar a Dios? Hay cinco cosas que tenemos que hacer:

  • Hay que buscar en primer lugar el Reino de Dios. (Prioridades)- Mateo 6:33
  • Hay que buscarlo más que a nada. (Sed de Dios)- Proverbios 8:17
  • Hay que buscarle con motivos correctos. (Para la gloria de Dios)- Jeremías 29:12-13
  • Hay que buscarle en el lugar correcto. (Al pie de la Cruz)- Lucas 24:1-6
  • Hay que buscarle AHORA. (No postergue)- 2 Corintios 6:1-2

Si tu corazón se ha endurecido, si te sientes triste y te has enfriado en las cosas de Dios, ES TIEMPO DE BUSCARLE, DE PEDIRLE, DE HALLARLE…         A H O R A.

Pastor Luis O. De León

Moca, República Dominicana

Rogelio Greenway dice en su libro “Una estrategia urbana para evangelizar a América Latina”, que la iglesia es primordialmente misionera y esencialmente evangelística. Cuando hacemos evangelismo hacemos misiones. Es imposible hacer misiones si no evangelizamos.

Respondiendo a la Gran Comisión, el Pastor De León, Priscila León y esta servidora, aceptamos la invitación que nos extendiera la Alianza de Barranquitas para hacer misiones en Moca, República Dominicana durante la Semana Santa (abril 12 al 18 del 2019). Moca es un municipio de este país que está situado en la provincia de Espaillat. Es conocida por su gran producción agroindustrial siendo el plátano, la yuca y la batata los cultivos principales.

Junto con los hermanos de Barranquitas (aproximadamente 22 personas en total) estuvimos ayudando a la Pastora Fidelina Murillo (Quina) en las cuatro iglesias que ha fundado en Moca. Visitamos las iglesias, hogares, orando y llevando la Palabra de Dios. Nuestra hermana Priscila estuvo ministrando a la niñez y brindando alfabetización a aquellos que desean aprender a leer y escribir.

Pude visitar junto con varias hermanas la cárcel de mujeres. Eran 16 mujeres en hacinamiento carcelario en condiciones infrahumanas. También estuvimos dos días en la Institución Penal de Varones. Esta cárcel tiene una población de 800 reclusos. El último día que ministramos en la cárcel, el Señor nos concedió la gran victoria espiritual de más de 200 reclusos, incluyendo su director y personal recibir a Cristo como su Salvador. ¡A Dios sea la gloria!

Carmen Peterson

Directora de Misiones

La dicha de caminar con Dios

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Salmos 1:1-2

Desde los albores de la historia y desde el momento que el ser humano adquiere conciencia de valores, uno de sus mayores afanes es conseguir la felicidad.

Se nos enseña a buscar la felicidad aun desde la niñez, es decir, la meta de la vida es SER feliz. Y aun nuestra propia naturaleza está conformada y programada para ser dichoso. No hay nada malo en esto, de hecho, es bueno, sano y deseable SER feliz.

Sin embargo, como una extraña paradoja de la vida, cuanto más buscamos la felicidad, más distante se encuentra, más inalcanzable parece y más dolorosa se torna su búsqueda. La sorpresa se acentúa cuando acudimos a la Palabra de Dios para ser orientados por ella en cuanto a esta temática y descubrimos un poco anonadados que no hay ni siquiera una promesa, una sola indicación y ni aun una sola referencia a buscar la felicidad. Lo extraño consiste en que el libro que se supone sea la fuente de la dicha y de la felicidad no invita a nadie a buscar la felicidad. Aparentemente, la búsqueda de la felicidad es imposible. Entonces nos preguntamos…. ¿Por qué?

Mi estimado lector le tengo noticias, la felicidad NO SE BUSCA. La felicidad es una consecuencia, un resultado. Solo es dichoso quien busca la dicha de otros. Solo es feliz quien hace feliz a otro. El gran filósofo, teólogo y poeta  danés Soren Kierkegaard decía: “Haga a Dios feliz y usted será feliz, busque ser feliz y usted será infeliz.”

Esto es precisamente lo que nos enseña el Salmo primero. Cuando hacemos feliz a Dios, somos felices con nosotros mismos y estamos aptos para hacer feliz a los demás. ¿Estás haciendo a Dios feliz? Estás amándolo, orando, leyendo su Palabra y obedeciéndolo. Si es así, no solo harás feliz a Dios, sino tú mismo serás feliz y a los demás harás feliz.

Pastor Luis O. De León

El poder de su gracia

En el país de Cuba existe un poblado apartado y remoto llamado Pozo Redondo, donde no existen calles, sino caminos creados por el andar de camiones y animales. Pero es allí también que Dios pone vidas que le amen y le sirvan compartiendo el Evangelio de Cristo.

En este lugar se encuentran Roberto y Yolaisi, un matrimonio que físicamente tienen limitaciones pero tienen un corazón dispuesto y lleno del Espíritu Santo, el cual les recuerda para qué fueron creados y les da las fuerzas para realizar lo que un matrimonio normal haría en su hogar.

Este matrimonio no solo tiene la responsabilidad de atender su humilde  hogar, sino el de pastorear una iglesia. Con un gozo inalterable, alaban, adoran y dan la Palabra de Dios a su congregación. Su medio de transporte es una bicicleta y en ella recorren millas y millas para visitar y bendecir a cada miembro de la iglesia. Los hermanos le reciben con alegría cristiana y son edificados y confortados por Roberto y Yolaisi.

No importa cuál sea nuestro impedimento físico; lo importante es cuán llenos estamos del Espíritu Santo, el cual nos capacita para cumplir la misión para llevar hasta lo último de la tierra la Palabra de Salvación.

Dios como creador y diseñador de nuestras vidas es más que suficiente para mostrar su Gloria a través de nuestras discapacidades.

Carmen Peterson, Directora de Misiones

¿Jesucristo, resucitó?

Esta es una de las interrogantes que puede hacer un investigador sincero de la verdad bíblica o un cínico incrédulo que trata de crear sombras de dudas sobre este hecho. La Biblia afirma y parte del hecho que Jesucristo resucitó de entre los muertos. Es tan importante esta declaración que el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:14 expresa lo siguiente- “Y si Cristo no resucito, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe.”

Los escribas y fariseos exigían una señal a Jesús que demostrara que él era el Mesías prometido. Jesús respondió a los líderes de su tiempo usando como referencia la señal del profeta Jonás que estuvo en el vientre del gran pez tres días y tres noches y que de igual manera, El estaría en el corazón de la tierra tres días y tres noches (Mateo 12:39-40). También la resurrección de Jesucristo lo hace único, validando su título como el Hijo de Dios. Como dato histórico contundente, el apóstol Pablo menciona el hecho de que más de quinientas personas y muchos vivos en ese momento, habían visto al Cristo resucitado (1 Corintios 15:6). Estos datos, entre muchos, evidencian la resurrección de Jesucristo.

 Tanto Frank Morrison, quien fuera periodista agnóstico y escribió el libro “¿Quién movió la piedra?” en 1930 y Lee Strobel, periodista agnóstico del Chicago Tribune y que escribió el libro para los años 70, “El caso de Cristo”, se enfrascaron en una investigación para refutar la resurrección de Jesucristo. Después de sus sendas investigaciones, ambos llegaron a la conclusión: definitivamente Jesucristo resucitó y testigos oculares certificaron esta verdad. Es importante señalar que ambos entregaron sus vidas al Señor Jesucristo.

¡Gloria a Dios! Cristo resucitó y está vivo, sentado ala diestra del Padre e intercede por ti y por mí. ¡Regocíjate! Porque, así como se fue al cielo, Vendrá… Amén.

Pastor Luis O. De León

Anciana se convierte a Cristo luego de participar en estudios bíblicos

En EE.UU, una anciana reconoce a Jesús como Señor y Salvador tras haber aceptado una invitación a una reunión para estudiar la Biblia dentro de un hogar de ancianos. Ahora ella dice “Creo que Él existe”. Jessica Lyn Arnold es ayudante de un pastor de una iglesia del Calvario en Ludlow, Vermont y todos los jueves se forman grupos de más de doce personas para escuchar sus enseñanzas acerca de la palabra de Dios.  Shirley, de 67 años, fue la primera en asistir y luego de su experiencia decidió invitar a su amiga Janice, y ella por curiosidad aceptó la invitación. “Todos tenían una Biblia, pero yo no me sentía bien estando sin ella”, dijo Janice que a sus 72 años nunca había tenido una Biblia. Tampoco sabía lo que estaba escrito allí para ella, pues solo conocía a Jesús a través de expresiones que había escuchado y no con la magnitud que representa el ser el Hijo de Dios.

Jessica le dio una Biblia a Janice para que pudiera leerla en la semana, y desde allí su pasión por conocer más a Dios fue aumentando a tal grado que asistía a todas las reuniones, “Yo leo mi Biblia todos los días. Creo que hay un Jesús ahora”, dijo muy convencida. “La primera vez que oyó lo que realmente significaba Comunión, fue al leer toda la historia de cómo murió Jesús. Ella creía que era un milagro y lo hizo por ella. Jesús pasó de una palabra cualquiera a un Salvador para ella”, cuenta Jessica.

Al ver esta manifestación de devoción hacia Dios de parte de Janice, todos los que la conocían quisieron conocer a ese Jesús que la transformó y por ello le pidieron a Jessica que les regalara Biblias para aprender sobre la Salvación que Dios les dio a través de Jesús

Carmen Peterson, Directora de Misiones