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Reflexiones del Pastor

No nos metas en tentación…

La vida siempre está bajo el ataque de la tentación. En todos nosotros hay puntos débiles. Y es en esos puntos débiles donde la tentación lanza su ataque, donde la “tendencia” se agudiza y se manifiesta.

Satanás nunca pensó en ser Satanás, él pensaba que era muy espiritual. Y poco a poco llegó a creer que era más importante que Dios y más rico en espiritualidad. Termino siendo un pobre diablo.

Los fariseos comenzaron bien. Decidieron ser los guardianes de la santidad del pueblo y los defensores de la Ley. Poco a poco se compararon con los demás y se consideraron más santos y espirituales que Jesús. Terminaron siendo despreciados por el pueblo y enjuiciados por el mismo Señor

La mayoría de las sectas comenzaron con una buena intención: Enfatizar la Verdad descuidada o enseñar una fórmula para ser santos y perfectos”. Primero se aislaron como el grupo de “los más santos”, después menospreciaron a los demás y finalmente rechazaron la autoridad de las Sagradas Escrituras.

La peor de las tentaciones es el orgullo espiritual. La triste pretensión de tener el monopolio de la espiritualidad y ser los dueños de la única forma para ser santos. El orgullo espiritual tiene sus raíces en las emociones, en el mundo de los sentidos y en la esfera de las experiencias físicas.

La marca distintiva de la espiritualidad es la humildad, el temor reverente a Dios y la ternura real a los hermanos, especialmente a los que son distintos y no piensan igual. Espiritualidad es sujeción a las Escrituras y el rechazo a todo lo que no tenga el sello de: Así está escrito”.

El orgullo espiritual dice: “Dios me ha dicho”; la humildad espiritual afirma: “Esto dice la Palabra de Dios”. Si por alguna razón consciente o inconscientemente has caído en la trampa sutil, aun con las mejores intenciones, ve al Señor, abre tu Biblia en el salmo 139 y reclama a la luz de Romanos 12 la protección de Dios para tu vida y ministerio. Ora al Señor: No permitas que mis tendencias den lugar al tentador a llevarme a hacer el mal.

 Pastor Luis O. De León

La injusticia de la justicia

Si Dios fuera jurídicamente justo, ni tu ni yo tendríamos escapatoria. Su justicia nos ajusticiaría. El mismo Sermón del Monte es una apología para ir más allá de lo justo y equitativo. Algunos ejemplos: Si te piden, da más de lo pedido; si te golpean en una mejilla, pon la otra; si te obligan a llevar una carga por una milla, haz dos millas.

En realidad, todo esto es injusto. Y nos resistimos a ser parte de esta exageración de bondad. Pero así es Dios de injusto con nosotros. Si se comportara con justicia, si aplicara la ley y los mandamientos, ninguno de nosotros sería salvo, y mucho menos parte del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Hay algo más allá de la justicia, y eso se llama en el lenguaje de Dios, MISERICORDIA. Jesús no murió por nuestras justicias, murió por nuestras injusticias. Nos perdonó cuando debía condenarnos, nos amó cuando merecíamos el rechazo, nos buscó cuando no había ninguna razón para ser buscados. Pablo lo dice con conmovedora claridad: “Dios, que es rico en MISERICORDIA, por causa del gran amor con que nos amó… nos salvó”. La misericordia le ganó a la justicia.

Nunca pidas justicia de parte de Dios, pide misericordia. Nunca pidas fría justicia, exige ardiente misericordia. Porque la parte de la justicia la pago   el Señor en la cruz… ¡Y solo él tiene derecho a aplicar la justicia, no solo para ti, sino para todos los demás!

Tomado del libro “Un Corazón Pastoral” del Dr. Carmelo B. Terranova

La gran omisión

No, no es un error ortográfico. Este fue el título que utilizó  en su desafiante libro Robertson Mcquilkin, para llamar la atención sobre el descuido de la iglesia moderna a la pasión misionera y al evangelismo mundial. En su libro, Robertson señala cuatro razones por las cuales las misiones sufren:

  • Las misiones sufren por cristianos que no se preocupan mucho por las cosas que a Cristo le preocupan muchísimo.
  • Las misiones sufren cuando los cristianos están ignorantes de las necesidades del mundo, y no ven a los millones de perdidos sin iglesia, que a nadie le preocupa.
  • Las misiones sufren cuando los miembros de la iglesia asumen que Dios va a obrar de alguna manera, si quiere que los inconversos del mundo vengan a Él.
  • Las misiones sufren cuando no se predica y enseña del tema según las Escrituras, y la iglesia no siente el llamado en su corazón para ir adelante y evangelizar a todas las naciones y pueblos.

Estoy muy de acuerdo con lo que expresa Robertson. Por el otro lado, la fuente del avivamiento misionero es el Espíritu Santo. Él va a crear un interés fresco por las misiones, les dará ojos para ver el mundo perdido y herido. Muchos escuchan lo que Dios está haciendo en otros lugares y desean sinceramente ser parte del movimiento de Dios en el mundo. Ellos se preguntan: ¿Por dónde empezar?

La clave para la respuesta a esta pregunta se encuentra al regresar a la Biblia, y redescubrir lo que dice acerca de la evangelización mundial. La Alianza Cristiana y Misionera nació por la visión y pasión del Dr. Alberto Benjamín Simpson impactado por el versículo 14 de Mateo 24 que dice: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. El mensaje de este poderoso versículo lo llevó, junto con otros colegas, al convencimiento de cumplir La Gran Comisión.

 Te pregunto: ¿Eres parte de La Gran Comisión o La Gran Omisión?

 Pastor Luis O. De León

Buscando para hallar

Este título despierta mucha curiosidad e interrogantes. ¿Acaso quien está buscando, no tiene como finalidad encontrar? Nadie calcula, planifica y labora en la búsqueda de una satisfacción personal, simplemente por hacerlo, aunque no encuentre absolutamente nada. Esto no tiene sentido. El que busca el amor, espera encontrarlo, el que busca la felicidad espera hallarla, el que busca una oportunidad para ascenso espera alcanzarlos.

En la vida cristiana también ocurre igual. Oramos, ayunamos, venimos a la iglesia y muchas veces en esa búsqueda de Dios, aparentemente, no hallamos lo que buscamos. Pero muchas veces el problema no consiste en buscar y encontrar. La motivación del corazón es más importante que lo que queremos encontrar en nuestra búsqueda.

Hay personas que llegan a nuestras iglesias buscando una solución rápida para sus problemas de salud, problemas matrimoniales, crisis laborales. Una vez resueltas estas “emergencias” entonces nos olvidamos de Dios y seguimos nuestro rumbo hasta que en el horizonte de la vida aparezca una nueva crisis y repetimos el ciclo. Si usted no está bien con Dios, no podrá pedir, no podrá buscar y no podrá llamar.

¿Cómo buscar para hallar? ¿Cómo encontrar a Dios? Hay cinco cosas que tenemos que hacer:

  • Hay que buscar en primer lugar el Reino de Dios. (Prioridades)- Mateo 6:33
  • Hay que buscarlo más que a nada. (Sed de Dios)- Proverbios 8:17
  • Hay que buscarle con motivos correctos. (Para la gloria de Dios)- Jeremías 29:12-13
  • Hay que buscarle en el lugar correcto. (Al pie de la Cruz)- Lucas 24:1-6
  • Hay que buscarle AHORA. (No postergue)- 2 Corintios 6:1-2

Si tu corazón se ha endurecido, si te sientes triste y te has enfriado en las cosas de Dios, ES TIEMPO DE BUSCARLE, DE PEDIRLE, DE HALLARLE…

A H O R A.

 Pastor Luis O. De León

Hágase tu voluntad (Mateo 6:9-15)

Uno de los grandes conflictos de la vida cristiana es descubrir que hacer la voluntad de Dios es lo mejor que pueda ocurrir en nuestras vidas; pero al mismo tiempo es una de las más difíciles aventuras espirituales. El hombre y la mujer fueron hechos para tener una relación perfecta con Dios. No había oración en el Edén. Había conversación. Cada día el hombre recibía enseñanza y vida espiritual de parte de Dios. La voluntad de Dios en un principio coincidía con la del hombre y la mujer…hasta que entró  el pecado. A partir de este hecho:

AHORA HAY TRES VOLUNTADES:

La de DIOS- Perfecta y santa- sabe lo que quiere.

La de SATANAS- Malvada y destructora- sabe lo que quiere.

La del HOMBRE (Ser humano)- Insegura y ciega- no sabe lo que quiere.

La Biblia dice e insiste vez tras vez que el ser humano verdaderamente feliz es aquel que hace la voluntad de Dios. Romanos 12:1-2 dice que es “agradable y perfecta (adecuada)”. La voluntad de Dios se divide en dos: la voluntad revelada-que tiene que ver con el carácter de Dios; y la voluntad situacional- que tiene que ver con cada situación especial de la vida. Se conoce la voluntad de Dios a través de su Palabra (Biblia). Es muy difícil conocer la voluntad de Dios para las cosas grandes si antes no conocemos las cosas pequeñas. Cuando obedecemos la voluntad conocida (revelada) de Dios, entonces descubriremos la voluntad desconocida (situacional) de Dios para nuestra vida y futuro.

El Reino de Dios y la Voluntad de Dios están estrechamente unidos. El Reino de Dios es una sociedad donde reina la voluntad de Dios. Obedecer la voluntad de Dios es estar dentro de ese Reino. Desobedecerla es estar fuera; Y fuera del Reino de Dios hay caos y desorden. ¿En cuál Reino estás tú?

 Pastor Luis O. De León

Venga a tu reino (Mateo 6:9-15)

El cristiano siempre está en permanente espera, con una expectativa positiva, no depresiva porque lo mejor en el mundo espiritual SIEMPRE ESTA ADELANTE. Y de ese futuro – que siempre está viniendo- traemos bendiciones al presente. En otras palabras, yo puedo pedir a Dios que el futuro que está delante de mí, bendiga mi presente. Por ejemplo, Dios dice que estamos sentados en lugares celestiales y que fuimos resucitados juntamente con El (Efesios 2:5,6). Entonces desde esa posición podemos reclamar nuestra bendición. ¿Qué significa esto? Déjeme explicarle. Las circunstancias, ni los problemas están encima del propósito de Dios para nuestra vida, pero tenemos una posición espiritual que nos capacita para enfrentarlos en el poder del Espíritu Santo y no en la capacidad humana. Puedo pedir, inclusive, que el Señor me libre de repetir errores del pasado para que no se repitan en el presente.

Esto es posible por lo siguiente. Dios es un Eterno Presente, es decir esta fuera del tiempo. El ser humano camina y corre en el tiempo. Tenemos pasado, presente y futuro. El pasado lo conocemos, el presente lo estamos viviendo, el futuro lo desconocemos, pero con las experiencias del pasado y las decisiones del presente, estamos determinando nuestro futuro. Dios ve el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo. El conoce lo que vivimos, lo que estamos viviendo y lo que viviremos. Nuestro descanso consiste en que El conoce y tiene el control de nuestra vida y lo mejor para nosotros siempre esta adelante. Decidir que Dios bendiga mi presente, no importa mi pasado y tomando decisiones que le agraden a Él, es permitir que nuestro futuro sea bendecido.

Es por tal razón que cuando decimos: “Señor, venga tu reino”, no estamos hablando de la Segunda Venida de Cristo. Lo que estamos diciendo es que los beneficios del Reino actúen ahora, para que mi futuro desde ya sea bendecido. Usted es ciudadano del Reino de Dios. Aunque viva en la tierra, su visión, perspectiva, propósito y comportamiento responden a los beneficios AHORA del Reino de Dios sobre nuestra vida. El cristiano tiene presente el triunfo final de Dios. ¡No somos de aquí! Es por eso que podemos afirmar y declarar – no importa las circunstancias que estemos viviendo- sin la menor duda, “Señor Venga tu Reino, porque a los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien”. Levante su mirada y disfrute los beneficios del Reino AHORA.

 Pastor Luis O. De León

Redescubriendo el poder de la oración

La Iglesia del libro de los Hechos en la Biblia nació envuelta en una atmósfera de continua oración. Por indicaciones  del Señor Jesucristo, los apóstoles, discípulos y creyentes aguardaron en Jerusalén perseverando unánimes en oración y ruego hasta que descendió el Espíritu Santo. Este fue el comienzo de la Iglesia y del avivamiento espiritual que sacudió toda aquella región. Mientras un grupo de líderes reunidos en Antioquia oraba y ayunaba, el Espíritu Santo ordenó que debieran enviar a Bernabé y a Saulo para comenzar la era misionera de la Iglesia.

La oración y el avivamiento van tomados de la mano y la historia lo confirma. Para el año 1512, la insatisfacción de un hombre de Dios con el mundo religioso de sus días le llevó a un tiempo extenso e intenso de oración. Con la Biblia abierta iba descubriendo verdades profundas que nunca le enseñaron. Luego de ese periodo de reflexión y oración surge la Reforma con sus 95 tesis, ese hombre fue Martin Lutero. Ni el tiempo ni el espacio nos darían para hablar de Juan Wesley, Jorge Whitefield, Carlos Finney, Carlos Spurgeon, Dwight L. Moody, Billy Graham, Luis Palau, Yiye Ávila y muchos más que junto con la Iglesia cambiaron la historia de sus días después que se entregaron a la oración.

Estamos en el año 2019 del siglo 21 y los mismos problemas de antaño son los nuestros: crisis en los hogares, tensiones en la economía, depresión en la personalidad, depravación moral, corrupción, crímenes y obstáculos por toda parte. Ni los discursos, ni las promesas de paz de los gobiernos podrán cambiar la situación que estamos viviendo a menos que la Iglesia doble sus rodillas y como soldados llenos de valor y de fe salgamos a la palestra determinados a sacudir los cimientos del mismo infierno y arrebatar las almas aun de las fauces de Satanás para el reino de los cielos.

¡Usted está esperando ese momento!; no espere más, es ahora, doble sus rodillas, abra su corazón y dígale al Señor: “Enséñame a orar conforme a tu voluntad, límpiame y hazme un instrumento de poder en tus manos”. Yo le garantizo que Dios le va a escuchar y le va a conceder esta oración. ¿Cómo lo sé? Porque el salmista dice: “Al corazón contrito y humillado no despreciaras tú, oh Dios,” Amén

 Pastor Luis O. De León

De acá para allá

“Si Te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí y si quitares de delante de mi tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá.”

Jeremías describe la sórdida inestabilidad religiosa con una frase sencilla pero contundente: “…y no anduviereis de acá para allá” (Jeremías 4:1). El pueblo de Dios se había convertido en novelero, amante de todo lo bueno y todo lo emocionante. Si Baal estaba de moda, a Baal seguían. Si Astarté (diosa fenicia de la madre naturaleza, vida y fertilidad) se destacaba, a Astarté aplaudían. Y si Dios tenía un rey ferviente o un profeta ardiente, a Jehová seguían.

La costumbre no ha desaparecido. Todavía hay muchos cristianos que van de acá para allá. Para ellos la iglesia es como las salas de espectáculos: Según el programa, asisten. Van detrás de las agrupaciones corales y cantantes del momento hasta que se aburren. Detrás de los predicadores y “apóstoles” ungidos hasta que se vuelven comunes, detrás de la congregación creciente y novedosa hasta que se acostumbran, y después va a otra, y luego a otra. Un día van a la iglesia más “avivada” y otro día a la más “bíblica”. Otra vez a la más grande, porque “es importante”. Y otra vez a la más pequeña porque “es muy amorosa”.

Ir de acá para allá es ir a ningún lado. Porque la inestabilidad congregacional es síntoma de inestabilidad espiritual. Y la inestabilidad espiritual puede ser el reflejo de inestabilidad emocional.

Puede ser que hayamos visitado o asistido a un par de iglesias hasta hallar el modelo provisto por Dios para nosotros. Por eso hebreos dice: “No dejéis vuestra congregación, como algunos tienen por costumbre”. Porque Dios sabe que el andar de acá para allá siempre termina en la nada y en la soledad.

 Pastor Luis O. De León

Enséñanos a orar (Mateo 6:9-15)

Los discípulos caminaron con Jesús tres años y medio. Vieron milagros, prodigios, maravillas, el cojo saltar, el ciego ver, los muertos resucitar, los panes y los peces multiplicarse. Sin embargo, hay algo que a ellos les llamó la atención; Ver a Jesús en un lugar apartado orando. Comprendieron desde un principio que la efectividad del ministerio de Jesús, no descansaba en que Él era el hijo de Dios, sino en la comunión que tenía con Dios. Entonces los discípulos le hacen una petición: ¿Señor ensénanos a orar? Que petición tan fundamental, pero al mismo tiempo tan vital para nuestro crecimiento espiritual.

Orar es difícil, es más que un rezo aprendido. Es abrir el corazón para que Dios lo escudriñe y al mismo tiempo expresarle a Él  nuestras inquietudes, dudas, preguntas. La oración nos desnuda, no podemos fingir ni engañar a Dios. La oración no es un monólogo o soliloquio, es una conversación de doble vía: Hablar y escuchar.

El  Padre Nuestro no pretende ser un rezo repetitivo. Es el modelo de una comunicación conversacional que abre las ventanas de los cielos y nos acerca al cielo. Los principios del Padre Nuestro  señalan el camino correcto para llegar a Dios y afirman los principios de la verdadera oración.

La única manera de aprender a orar es orando. Podemos leer toneladas de biografías de hombres y mujeres de oración, leer libros que nos ensenen como orar, adquirir libros de oraciones prescritas. LA ÚNICA MANERA DE APRENDER A ORAR ES ORANDO.

Comience HOY. Separe un tiempo para estar en oración en la Presencia del Señor, pero viva en el espíritu de oración todo el tiempo. Su vida cristiana NO SERÁ IGUAL.

Pastor Luis O. De León

Resoluciones de éxito permanente

¿Quién de nosotros no desearíamos comenzar de nuevo? Todo ser humano tiene el anhelo de comenzar de nuevo. Cada fin de año es ideal para, examinar, estructurar, evaluar y analizar lo bueno y lo malo buscando alternativas de mejorar. Hay dos puntos de vista del triunfo. El punto de vista humano: es exterior, superficial, consiste en alcanzar logros académicos, políticos, profesionales, en fin, conseguir los aplausos humanos. Todo esto nos ofrece satisfacción instantánea, eventualmente, deja un vacío interior que sumerge a las personas en un oscuro abismo de ausencia de propósito. Por el otro lado, el punto de vista de Dios es totalmente diferente al punto de vista humano. Comienza arriba buscando a Dios, luego hace una mirada retrospectiva, al corazón, y luego una mirada afuera, hacia los demás, para bendecirlos.

Por el otro lado, hay que ser optimistas sin dejar de ser realistas y hay que ser realistas sin que la chispa del optimismo mengüe. Encontrar el balance entre estos dos parece difícil, pero es posible en el Señor Jesucristo. Quiero compartir nueve resoluciones (Todas comienzan con “R” para hacer más fácil su memorización) para comenzar bien y triunfar desde el punto de vista de Dios.

                REVISA  –  Salmos 139:23,24 – Examinarte a conciencia.

               RETROCEDE  –  Hechos 3:19 – Huye, si ves el peligro; da la vuelta.

               REGRESA  –  Lucas 15:20,21 – Ve al encuentro con Dios.

               RENUNCIA – Mateo 6:24 – Un gran SÍ a Dios y un gran NO al pecado.

               RESTAURA – Lucas 19:8 – Pide perdón, confiesa la ofensa; Sé  libre.

               RECIBE –  Juan 1:12 –  El acto más sencillo de Fe es recibir a Cristo.

               RELACIONA – Col.1:16-18 –  Ajusta toda tu vida con relación a Cristo.

               RELLENA – Efesios 5:18  –  Cada día llena tu vida del Espíritu Santo.

               RELEVA – Salmos 37:5  –  Quita de ti toda carga, descansa en Dios.

 Toma estas nueve resoluciones, hazlas tuyas, declárate un TRIUNFADOR EN CRISTO.

 Pastor Luis O. De León